lunes, enero 12

Lo mejor que me ha pasado en mi vida, fue sacarle las rueditas a mi bicicleta

Cómo estamos...

Aprovechando que en la consultora me tienen sin pega porque dicen que trabajo demasiado rápido y acoso sexualmente a los clientes, voy a rememorar uno de mis momentos más golpeados de la niñez...

Mi bicicleta...

Sí. Porque antes de convertirme en la máquina que soy hoy día, en alguna ocasión fui un niño regordete que andaba en una bicicleta amarilla...

Por un trauma de niño, nunca he sido bueno para caerme, tengo baja reacción y generalmente me saco la conchesumadre si llego a perder el equilibrio. Es culpa de mi madre, que cuando estaba aprendiendo a caminar, jamás me dejó caer. Ves que cachaban que me estaba tambaleando, corrían a agarrarme...

La weá es que como a los 8 años me regalaron una bicicleta. En el momento no caché pa' qué mierda me habían regalado una weá que no sabía usar, pero con el tiempo fue tomando utilidad (como por ejemplo, jugar al paco ladrón, y ser paco en bicicleta, y así poder pillar a mis amiguitos ladrones más rápido y agarrarlos a piedrazos en la calle)...

Bueno. Obviamente, me tenían que enseñar a andar. Jamás quise usar rueditas porque decía que eso era para los maracos, así que le dejamos las rueditas a Pedro y Tomate, y yo me lancé a la vida a andar así nomás, de buenas a primeras...

Como buenos padres cagaos, me compraron una cagá de bicicleta donde mi frente le llegaba al sillín, la weá era más grande que la chucha, pa' que me durara...

Cagao de miedo, salía con mi papá y mi mamá, agarrao hasta con los dientes de sus hombros, mientras me llevaban a andar como 10 cms. diarios para acostumbrarme a la weá...

Y pa' serles franco, como pocos niños, aprendí a andar sin caerme ni una sola vez, ni una...

Eso sí, una vez que aprendí, y que ya me lancé a andar solo por la vida, me debo haber sacado la mierda como 20 veces. A cada rato me sacaba la chucha, y como tengo los reflejos de un niño de la teletón con parálisis cerebral, vez que impactaba el piso era rebote seguro...

Hasta que un día enfrenté a la muerte cara a cara!!!...

La weá es que en Antofa yo vivía justo atrás de un gimnasio gigante que funcionaba a veces como estadio, el Sokol, y era tan grande la weá que en las esquinas quedaba re poco espacio pa' las veredas...

Iba un día andando a la velocidad del sonido en mi bici, lo más rápido que me permitían mis cañuelitas, cuando empiezo a girar en una de las esquinas...

La primera weá que veo es a una vieja que viene caminando toda lerda, con bolsas en las dos manos, mirando cualquier weá menos que yo venía a toda velocidad...

Como caché que la vieja no se movía ni cagando, y como tenía dos segundos para pensar qué hacer (lo que incluía pasarle por encima) giré el manubrio a toda velocidad a la derecha (dirección que daba hacia la calle donde pasan las micros)...

La vieja me cachó cuando estaba a 30 cms. de pegarle, y no atinó a nada. Ni siquiera dejó de caminar, ninguna weá...

Y yo salí disparado a toda velocidad al paradero de micros...

Pero no se preocupen, no choqué contra el paradero...eso es pa maricones...yo choqué directamente a la micro!...

Me saqué la mierda. La gente ni siquiera se rió porque fue espectacular la weá (creo que escuché aplausos incluso). Imagínense una micro parada, gente subiendo, un niño de 8 años que entra a toda velocidad a escena por un costado, una rueda delantera que hace palanca con el borde de la vereda, y el pendejo que sale volando para estamparse contra el costado de la micro...

Ustedes creeran que "estampado" es una exageración, pero no. Choqué contra el costado de la micro y quedé de rodillas, con las palmas de la mano y mi cachete (de la cara) pegado contra el lado del bus. La weá es que quedé aturdido como 3 segundos...

Cuando ya reaccioné, dije: "La raja, estoy vivo", pero justo en ese momento empieza a avanzar la micro, y yo me empiezo a deslizar del costado, directo a caer en las ruedas...

Estaba tan pa' la pichula que no podía hacer nada. Empecé de a poco a despegarme de las latas de la micro...

En eso empiezo a cachar que todas la viejas del paradero empiezan a gritarle al chofer que pare, que había una weá pegada en la micro (yo)...

Justo en eso un weón se avispa y me agarra pa sacarme...

Más aturdido que la chucha digo: "ehgraaaaaaacia", agarro mi bici como puedo, y empiezo a pedalear de nuevo...

El resto es nebuloso, porque llegué a la casa pal pico, y ni siquiera recuerdo que heridas me quedaron...

Así que el mensaje es claro...no se compren bicicletas amarillas...

Saludos

jueves, enero 1

Meet the father...

Cómo estamos!...

Sí, es verdad, he vuelto ha escribir. Hasta cuando?, pues ni idea, escribo cuando se me para la raja en realidad, pero como esta weá es gratis y mía, entonces no hay problema...

Espero que el 2008 que pasó no les haya quedado la cagá en sus vidas, y que el 2009 puedan realizar todos sus sueños, como aprender a bailar el perreo chacalonero de forma profesional, o a consumir mayor cantidad de drogas en menos tiempo, o a tirar pollos más lejos con menos esfuerzo, etc...

Pero a lo que vinimos...

A propósito de un matrimonio al que asistí con mi exuberante compañera Victoria Valbuena, me estaba acordando de una weá que me pasó una vez en un matrimonio...

Por un tema de ética profesional y el programa de protección de testigos, mantendré los nombres en secreto, pero la weá es que se casaba un amigo que llevaba pololeando un buen tiempo...

Cuento corto, el matrimonio fue un megacarrete, partiendo al mediodía, y terminando a las 6 am (me echaron los guardias cuando quedábamos 4 personas: Mi primo, los novios y yo)...

La cuestión duró tanto tiempo, que quedé curao como a las 3 , volví a estar sobrio a las 6, me volví a curar como a las 10, y terminé hecho pico a las 6 am...

Pero bueno...

La cosa es que yo no conocía mucho a la familia de la novia, pero cachaba de vista al papá y un poco a la mamá. Y yo, que tengo tendencia a conversar cuando estoy en un carrete desconocido (Pedro me dice el Cecilia Bolocco...no porque le haya chupado el tulín a un italiano en una terraza, sino porque siempre hago de hilador de conversaciones en los carretes), imagínense curao...

La weá es que en una de mis múltiples idas al bar abierto, a pedir leche con chocolate, me encuentro de frente con el papá de la novia, un tipo de unos 70 años, canoso, con aspecto bonachón. Lo felicité porque a su hija esa noche se la iban a afi...eh...por la nueva etapa que empezaba su hermosa hija, y nos pusimos a conversar de la vida (aaaaaaaaah, la viiiiiiiiida)...

Estuvimos conversando caleta de rato, pero caleta, como media hora en hora curao. En una de esas me empezó a hablar de las leyes en Chile (creo que era paco o algo) y que las cosas estaban más o menos nomás, que los jueces, que la poca dureza, y no sé que tanta otra weá más, y yo, como buen ebrio buena onda, asentía con la cabeza de arriba hacia abajo...

En una de esas, en un segundo de respiro que se tomó, ocurrió el siguiente diálogo:

Padre de la novia: "Y usted hijo, donde estudió?"...

Tulín junior: "En la Chile, mi general! Sir yes sir!"...

Padre de la novia: "Ah, qué bien, muy buena universidad. Y qué estudió?"...

Tulin: "Ingeniería"...

En ese instante, fue como ver a la monga de Fantasilandia...

Al weón le cambió la cara pal pico, se le inyectaron los ojos en sangre, apretó el vaso hasta que se trizó, y me empezó a decir:

Padre de la novia: "VOH CONCHETUMARE NO SABIS NADA DE LEYES! ERIS UN AWEONAO CULIAO QUE NO TIENE IDEA DE LA VIDA! NO TIENES IDEA, NINGUNA IDEA DE NADA!"...

El weón gritaba más fuerte que la chucha, y yo obviamente estaba con las pepas y la boca abierta, sin saber qué hacer...

En eso aparece de lejos la señora que lo cacha agarrándome a chuchadas, y le dice que se vayan a acostar ya, a lo que el tierno señor le responde: "CÁLLATE VIEJA DE MIERDA, SI TE ACERCAI, TE MEO!"...

En eso estaba yo, conversando amenamente de la capacidad urinaria del caballero, cuando empiezo a cachar que nuestros puntos de vistas diferían demasiado (pues a pesar de que coincido con él de que no sé nada de leyes, yo no me considero un conchetumare ni un aweonao culiao), por lo que decidí retirarme caballerosamente...

Tulín junior: "Bueno señor, un gusto haber hablado con usted"...
Viejo culiao: "Saaaale conchetumare, retírate, retírate antes que te pegue un balazo"...
Tulin: "Eh, bueno, muy buena fies"...
Viejo reculiao: "Ándate aweonao culiao, anda a weiar a otra parte"...

Así que no me quedó más remedio que ir a conversar a otra parte...

Después de un rato me encontré con la novia y le dije: "Qué tierno tu papá"...

"Cierto?" me dijo ella...

Aaaaaaaaaaah, la viiida...

Siempre causo esa reacción en la gente...

Los veímos por ahí...

Feliz 2009...