domingo, septiembre 28

Home alone

Cómo estamos!...

Yo acá con una vida totalmente nueva...desde que le compré un joystick nuevo a mi play, mi vida cambió en 180°...

Ah, y aparte de eso, me fui a vivir solo, que es una noticia menor en comparación con la anterior...

Pero hablemos de lo segundo...

Puta que es entrenido vivir solo. No es que donde mi tía la pasara mal, nada que ver, pero es que vivir solo es la raja. Uno puede sacarse los mocos y pegarlos donde quiera (no es que no lo hiciera antes, pero igual), nadie te reta por andar en pelotas por la casa o la calle (bueno, por eso si me retaron, pero fue un paco que no conocía), puedo escupir en los vasos y después darles bebida en ellos a Pedro, Daniel o Tomate cuando van a la casa, etc...

Tantas libertades, sólo comparables a las que tienen los reclusos de la cárcel de Guantánamo...

Antes de cambiarme, era un inútil que le hacían todo, pero ahora, soy un inútil que se hace sus propias cosas...

Desde pagar las cuentas, hasta limpiar el baño (iba a decir cambiar las sábanas, pero eso no lo he hecho nunca), todo lo he hecho, y las cagadas no han faltado...

Una de las primeras cosas que aprendí, fue a cocinar, porque si no me cagaba de hambre (obvio poh). Entre los complejos platos que he aprendido a hacer están: Hielo, agua hirviendo, tallarines, arroz con salchichas, fideos instantáneos, bistecs (o bictés como vi escrito alguna vez por allí), hamburguesas congeladas y papas fritas, así que si alguna vez quieren comer de la mano de un cocinero semijaponés, pues bienvenidos sean a mi hogar (no dije que cocinaría comida japonesa)...

Puta, el problema eso sí es que la cagá de quemadores que tengo en la cocina son más fuertes que la Pequeña Hanako, y he sufrido múltiples quemaduras de 4to grado en 3ra dimensión...

Una de las weás que más me río cuando me acuerdo, es una ocasión en que mi ex novia estaba sentada justo al lado de la cocina, escribiendo en mi notebook, y yo tiré un bistec al sartén. La llamarada que salió de la weá fue casi instantánea, y la cara de horror de ella de ver una llama de 1 metro de altura a centímetros de su cara fue espectacular. De ahí decidimos cocinar fideos nomás...

En mi afán por aprender y ser no sólo una máquina sexual, sino que un hombre útil, traté de aprender a hacerme la basta al pantalón. De más está decir que ni siquiera sabía si se escribía "basta" o "vasta". Puta, la media cagá, una amiga me mandó hasta un video por internet para cachar como hacerlo, pero la weá fue un parto...

De partida, no me quedó derecha la weá, en segundo lugar, el surcido era más irregular que los dientes de Carlitos Tevez, y el día del pico en la tarde iba a lograr un cosido "invisible" que debe ser más pelúo que los cachetes de la Pequeña Hanako. Yo sé lo que piensan: "Este reweón no cachará que hay lugares donde hacen bastas", y mi respuesta es: "Obvio poh conchetumare, pero quería aprender yo poh!"...

Puta, puro jugo con la weá. Igual logré hacerle la basta a unos jeans negros que tengo, pero fue sólo porque como es jeans negro, aunque la cosida sea como el pico, ni se cacha por el color...

Pero lejos, lejos la weá que más me cuesta es planchar mis camisas...

Puta la weá difícil. Me inclino y hago una reverencia ante aquellos que saben. Esa weá si que me es imposible. Aparte de que he hecho recagar mis camisas, porque con la desesperación le subo la temperatura a full  a la plancha para que deshaga las arrugas, y el olor a quemado es casi instantáneo, NO PUEDO LOGRAR QUE LAS FUCKING ARRUGAS DE LAS MANGAS SE VAYAN!!! QUÉ CHUCHA!!! QUÉ ESTOY HACIENDO MAL!!!...

Como el pico la weá, las plancho más que la mierda, las cuelgo, y después al otro día igual están pal pico arrugadas. Pero es que pal pico. Me da vergüenza ir a reuniones con esas camisas, así que prefiero ir en pelotas. Puta la weá pelúa. Pero bueno, pronto aprenderé, o si no agarro un tarro de pintura, me depilo, y me pinto una camisa encima de la piel...

Bueno, y un montón de otras weás que no hacía antes, como robar para pagar las cuentas, regar las plantas, bañarme, usar  mis calzoncillos como decoración, etc. Todo un mundo nuevo...

La vida sonríe, y trae  un montón de nuevas opciones, así que si adivinan donde vivo, están invitados a visitarme cuando lo deseen. Les prometo no abusar de ustedes...mucho...

Saludos...




domingo, septiembre 14

Pánico

Chucha madre...

Creo que pocas veces me he asustado tanto frente a una situación...

Pero es que fue demasiado heavy. Voy a intentar mantener las tallas a raya porque la situación que contaré creo que lo amerita...

La weá es que tenía el cumpleaños de un amigo cerca de metro Cumming,  en el barrio Brasil, así que me subí en metro Los Leones para llegar allá (después les explicaré la coincidencia que me subiera en ese metro)...

Cuando me bajé del metro, cruzo la calle y me quedo parado como 30 segundos porque estaba desorientado y no sabía cual era el oriente...

En eso, escucho a mis espaldas un grito histérico de mujer, que creo que fue "Ladrón!", pero no estoy seguro...

Me doy vuelta, y veo a un weón corriendo a toda velocidad calle arriba, mientras que una mina sale detrás de él mucho más atrás y se pierden por la esquina...

Miro  a la gente agrupada al otro lado de la calle, mirando a la mujer, pensando "puta, qué lata, la cogotearon"...cuando en eso veo a un weón que se desploma como saco de papas hacia el frente...

Fue increíble la caída del compadre. No puso ni las manos, sino que cayó como tabla para el frente golpéandose contra el piso...

Estaba mirando, tratando de cachar que onda, cuando lo dan vuelta y miro la parte de la vereda sobre la que estaba acostado...un charco gigante de sangre...

Pal pico! Lo habían acuchillado frente a mí y no me había dado cuenta!. El compadre estaba chorreando sangre como cascada. Un tipo tomó un paño y le trató de bloquear la herida, pero no se que le perforaron que la sangre seguía emanando...

No podía creer que un weón se estuviera muriendo en la calle, frente a mis ojos. Pal pico, no atinaba a nada. Yo cacho que tenía la boca abierta de la impresión. Cuando atiné a algo, iba a tomar mi celular para llamar a una ambulancia, pero miré bien y ya varios estaban en eso, por lo que no tenía sentido...

Como estaba al frente, pensé en cruzar para ayudar, pero después me entró el miedo, pensando que iba a llegar a verlo bien, y que el tipo se moriría allí mismo. No tenía ganas de ver a alguien morir frente a mí, sangrando y con espasmos y todo...

Fue terrible la sensación de no saber qué hacer, de no atinar a nada. Además, como estaba cagao de miedo, pensaba qué chucha hubiera pasado si es que yo hubiese estado solo con el compadre que acuchillaron. Qué hubiera hecho. Supongo que hubiese atinado a ayudarlo, pero puta que hubiera servido de poco yo cacho...

La weá es que finalmente me fui porque estaba puro dando jugo mirando al otro lado de la vereda como estatua. Miré por última vez al loco, que seguía desangrándose, y partí en dirección opuesta...

¿Qué tiene que ver metro Los Leones? Pues resulta ser, según caché por la hora, que el compadre que mataron en Providencia, que fue cerca de mi casa, fue acuchillado cuando yo me estaba metiendo al metro...

Uno al entrar, uno al bajarse...

La weá terrible...

Saludos

miércoles, septiembre 3

Orgullo

Si hay una weá de la que estoy orgulloso en la vida, es que al escribir la palabra "conchetumare" en google, mi blog sea la segunda entrada...

(Inciclopedia reculiá conchetumare, me las vai a pagar)...

Saludos